BRAVO

BRAVO soy tan modernda que ni existo

Un hombre tenía en su finca un perro guardián, Bravo era su nombre.

Un amigo que le acompañaba desde hacía mucho tiempo, a sus ojos, el mejor perro del mundo.

Pero lo veía, cada vez más viejo, más cansado y decidió que ya era hora de quitarle trabajo, de permitir que llevara una vida más tranquila y familiar dentro de casa.

El hombre va en busca de otro perro más joven que reemplace a Bravo en sus tareas de vigilancia.

Cuando el veterano vio llegar aquel cachorro, empezó a preocuparse, él ya era perro viejo y sabía lo que eso significaba, había dejado de ser útil, su momento pasó.

Como buen guardián, se aproxima a la nueva amenaza, olisquea, va cerrando el círculo y le susurra:

-¿Así que eres nuevo por aquí, piensas que eres capaz de defender todo esto? No te veo preparado, aún eres pequeño y no tienes experiencia, te propongo hacer una prueba, daremos dos vueltas a la finca, si eres capaz de darme alcance, te enseñaré todo lo que sé.

El joven perro, piensa “no tendré problemas en seguir el ritmo, está viejo, así demostraré que puedo ser tan buen guardián como él”, y responde:

– De acuerdo, corramos, tú serás el intruso y yo te daré caza.

Los perros empiezan la prueba, Bravo toma la delantera y al momento el joven cachorro sale en su busca, pero a medida que van corriendo el pequeño aspirante va acortando distancia, ladrando como un loco detrás de Bravo.

El hombre, al escuchar tanto alboroto, piensa que entró alguien o, lo que es peor, los perros no se llevan todo lo bien que cabría esperar, y sale a ver qué ocurre.

Se encuentra la siguiente escena:

Su querido Bravo, perseguido con ferocidad por el nuevo perro, y cuando estaba a punto de darle alcance, el hombre detiene el hostigamiento, sujeta con fuerza al joven animal mientras le pone la correa y el bozal.

Cuando se acerca al coche para devolverlo al refugio “porque era demasiado agresivo y no congeniaba con su perro”, se le escucha murmurar:

– Qué extraño, es el segundo perro que tengo que devolver por lo mismo, está claro, como mi Bravo no hay dos.

Aquel hombre, era yo.

Sólo añadir que Bravo fue guardián hasta el último día y yo guardé su secreto.

BRAVO BRAVONB

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